El impacto emocional de vivir en otro país: adaptación cultural, distancia afectiva y cambios en la identidad. Sentirse solo aunque haya gente alrededor, o tener la sensación de no pertenecer del todo ni al lugar actual ni al de origen, incluso si hay un regreso.
Incluso cuando migrar fue una decisión elegida, suele implicar un proceso de adaptación complejo